Prevención e higiene bucal

La prevención es la mejor herramienta para evitar la enfermedad. Cepillar los dientes y lengua, de forma regular, después de cada comida principal es la primera medida preventiva que se ha de realizar para mantener una boca limpia y sana.

Se recomienda acudir al dentista, por lo menos una vez al año, para realizar una revisión completa de la boca: dientes, mucosas, encías, lengua, ATM y huesos maxilares. En caso de presentar alguna patología está indicado hacer revisiones cada 3 o 6 meses.

La salud oral se debe inculcar desde edades muy tempranas, enseñando técnicas de cepillado adecuadas y buenos hábitos dietéticos.

La halitosis o mal aliento afecta alrededor del 50% de la población y suele tener su origen en una mala higiene bucal ya que sustancias residuales se descomponen formando compuestos responsables del mal olor. Las caries y las lesiones que cursan con sangrado y /o infección también contribuyen a la halitosis.